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La inmortalidad del Supremo

“No se sabe si la vida es lo que vive o lo que muere”, expresaba el laureado escritor Augusto Roa Bastos, quien con su obra logró inmortalizarse y posicionarse como El Supremo de las letras.

A las 14:20 del martes 26 de abril de 2005 muere en Asunción la más destacada pluma que tuvo la literatura paraguaya.

Familiares, estudiantes, profesores, escritores y hasta políticos acompañan la caravana por la avenida Mariscal López hasta el cementerio La Recoleta, donde sus cenizas descansan quizás sin la gloria merecida.

El presente especial multimedia es un homenaje a quien supo posicionar el nombre del Paraguay más allá de “esta isla rodeada de tierra”.

Siete años se cumplen de aquella partida, sin embargo la obra de Roa continúa vigente, una obra que -a causa de las denuncias contra la injusticia y la opresión- le valió el exilio desde 1947, su expulsión del Paraguay en 1982 y una permanente persecución.

Alejado de su patria, el autor de “Yo El Supremo” logra madurar como escritor universal y proyecta su pluma más allá de las fronteras, aunque siempre enfocado en vivencias de su tierra, donde “la fatalidad se enfrenta con la sonrisa del humor”.

Aun con los intentos de acallarlo, Roa Bastos se constituye en un luchador “sin más armas que la letra y el espíritu, sin más poder que la imaginación y el lenguaje”.

FUENTE: Diario ABC Color

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